Una campaña para recordar que el alimento, más que llenar estómagos,
sostiene territorio, memoria y comunidad.
¿De dónde nace la campaña?
Que el alimento vuelva a alimentar nace como una respuesta colectiva frente a una realidad que duele y moviliza: el hambre, la malnutrición y la pérdida del sentido profundo del alimento en nuestros territorios. En medio de un modelo agroindustrial que convierte la comida en mercancía, muchas comunidades ven vulnerado su derecho humano a una alimentación digna, suficiente y culturalmente adecuada.
La campaña surge desde procesos organizativos y comunitarios que, a partir de la experiencia en Chinchiná (Caldas), Cajamarca (Tolima) y Fusagasugá (Cundinamarca), reconocen que el hambre no es una falta de alimentos, sino el resultado de desigualdades históricas, del despojo del territorio, de la ruptura entre campo y ciudad y del debilitamiento de las economías locales y campesinas.
Desde estos territorios, la campaña recoge la voz de mujeres, campesinos/as, jóvenes, artistas, estudiantes y comunidades que resisten y cuidan la vida, apostándole a la soberanía alimentaria y a la agroecología como caminos para que el alimento vuelva a cumplir su función esencial: nutrir cuerpos, territorios y tejidos comunitarios.
¿Cuál es el objetivo de la campaña?
El objetivo de Que el alimento vuelva a alimentar es visibilizar, sensibilizar y movilizar alrededor del derecho humano a la alimentación, promoviendo la soberanía alimentaria y la agroecología como alternativas reales frente al hambre, la malnutrición y la dependencia de modelos alimentarios injustos.
La campaña busca generar conciencia crítica sobre cómo se produce, distribuye y consume el alimento, fortaleciendo prácticas comunitarias que defienden la vida, el territorio y la autodeterminación de los pueblos.
¿Qué queremos con esta campaña?
Con esta campaña queremos:
- Visibilizar las condiciones de hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición que viven comunidades rurales y urbanas en nuestros territorios.
- Cuestionar el modelo agroindustrial y las políticas que ponen el lucro por encima del derecho a la alimentación.
- Reconocer las experiencias de resistencia y cuidado: huertas comunitarias, producción campesina, mercados locales, saberes ancestrales y prácticas agroecológicas.
- Fortalecer el tejido comunitario, promoviendo la organización, la solidaridad y la acción colectiva alrededor del alimento.
- Aportar a la construcción de soberanía alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a decidir qué producir, cómo producirlo y para quién.
Alcance territorial
La campaña Que el alimento vuelva a alimentar se desarrolla en los municipios de:
- Chinchiná Caldas
- Cajamarca Tolima
- Fusagasugá Cundinamarca
Su alcance incluye comunidades rurales y urbanas, con un énfasis en mujeres, procesos campesinos, organizaciones comunitarias y colectivos que trabajan por la defensa de la vida y los derechos humanos.
A través de acciones pedagógicas, comunicativas y comunitarias, la campaña busca dialogar con la población en general, conectando las realidades del campo y la ciudad, y promoviendo una reflexión colectiva sobre el alimento como bien común y derecho fundamental.
Una apuesta política por la vida
La campaña Que el alimento vuelva a alimentar es una apuesta política por la defensa del derecho humano a la alimentación, por la soberanía alimentaria y por la agroecología.
Es un llamado a disputar el sentido del alimento frente a su mercantilización, a reconocer el trabajo campesino y popular, y a fortalecer economías locales que sostienen a las comunidades y cuidan la tierra. Porque allí donde el alimento vuelve a ser un derecho y no una mercancía, se fortalecen la organización comunitaria, la memoria colectiva y la dignidad de los pueblos.
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